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Una experiencia cremosa inigualable con la intensidad de las setas silvestres y el aroma inconfundible de la trufa blanca.
Preparación
20 min
Cocción
30 min
Total
50 min
Dificultad
Fácil
Porciones
4 personas
Colocar las setas deshidratadas en un bol con agua muy caliente durante 20 minutos. Colar (reservando el líquido) y picar finamente.
Mezclar el líquido de los Porcini con el caldo de verduras y mantenerlo caliente a fuego lento en una olla separada.
En una sartén ancha, añadir un chorro de aceite de oliva y la chalota. Sofreír a fuego lento hasta que esté translúcida, sin dorar.
Añadir el arroz y tostar a fuego medio durante 2-3 minutos hasta que los bordes estén translúcidos. Añadir el vino blanco y dejar evaporar completamente.
Comenzar a añadir el caldo caliente cucharón a cucharón, removiendo constantemente. No añadir más líquido hasta que el anterior se haya absorbido.
A mitad de la cocción (unos 8 minutos), añadir los Porcini hidratados y las setas frescas previamente salteadas.
Tras 15-18 minutos, retirar del fuego. El arroz debe estar 'al dente'. Añadir la mantequilla fría y el Parmigiano. Remover enérgicamente para crear la emulsión cremosa.
Dejar reposar 2 minutos. Servir en plato llano, golpeando el fondo para extenderlo. Terminar con unas gotas de aceite de trufa y pimienta negra recién molida.
El secreto de un gran risotto reside en el sofrito inicial del arroz y en la mantecatura final. Nunca laves el arroz antes de usarlo, ya que perderías el almidón necesario para lograr la cremosidad característica. Si usas setas frescas, añádelas siempre al final para que mantengan su textura y no se sobrecuezan.
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